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Avisos de la esperanza

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Economía del mes

Fiesta de la parroquia. Domingo 17 de diciembre

Al finalizar la Misa de 12:30 h., podremos compartir un rato juntos, degustar paella, los pinchos que hayamos elaborado y participar en la tómbola. Después, bajaremos al salón, donde se celebrará el recital de villancicos y disfrutaremos de los dulces aportados por los parroquianos.

Los pinchos presentados a esta tercera edición del “Pon tu pincho” participan en concurso, de modo que pueden ser votados, habiendo premio para ¡¡¡el mejor!!!

A continuación, os damos unas pequeñas instrucciones de organización y si os surge alguna duda, podéis plantearla en este correo: pontupincho@gmail.com

  • Número de pinchos. Mínimo 20 y máximo el que vosotros estiméis.
  •  Tamaño. El precio del pincho, tosta o tapa será de 1 euro, de modo que el tamaño o cantidad deberá ser proporcional al precio.

Lotería de Navidad, 33.230

Lecturas del día

Mensaje del Papa con motivo de la I Jornada Mundial de los Pobres

I JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES

Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario
19 de noviembre de 2017

No amemos de palabra sino con obras

  1. «Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras» (1 Jn 3,18). Estas palabras del apóstol Juan expresan un imperativo que ningún cristiano puede ignorar. La seriedad con la que el «discípulo amado» ha transmitido hasta nuestros días el mandamiento de Jesús se hace más intensa debido al contraste que percibe entre las palabras vacías presentes a menudo en nuestros labios y los hechos concretos con los que tenemos que enfrentarnos. El amor no admite excusas: el que quiere amar como Jesús amó, ha de hacer suyo su ejemplo; especialmente cuando se trata de amar a los pobres. Por otro lado, el modo de amar del Hijo de Dios lo conocemos bien, y Juan lo recuerda con claridad. Se basa en dos pilares: Dios nos amó primero (cf. 1 Jn 4,10.19); y nos amó dando todo, incluso su propia vida (cf. 1 Jn 3,16).

Un amor así no puede quedar sin respuesta. Aunque se dio de manera unilateral, es decir, sin pedir nada a cambio, sin embargo inflama de tal manera el corazón que cualquier persona se siente impulsada a corresponder, a pesar de sus limitaciones y pecados. Y esto es posible en la medida en que acogemos en nuestro corazón la gracia de Dios, su caridad misericordiosa, de tal manera que mueva nuestra voluntad e incluso nuestros afectos a amar a Dios mismo y al prójimo. Así, la misericordia que, por así decirlo, brota del corazón de la Trinidad puede llegar a mover nuestras vidas y generar compasión y obras de misericordia en favor de nuestros hermanos y hermanas que se encuentran necesitados.